Opinión

Opinión: De “rifleros” y otras yerbas

En casi una década de operaciones, Cadena Chile se ha caracterizado por llevar una sana convivencia con los diversos medios de comunicación en todo el territorio nacional y de las más diversas plataformas. Por lo mismo, hemos procurado mantenernos ajenos a cualquier polémica artificial y centrarnos exclusivamente en nuestro trabajo, siendo fieles a una de nuestras premisas: “En Cadena Chile no somos la noticia, nosotros te la contamos”.

Sin embargo, por primera (y esperamos sea única) vez, nos vemos en la obligación de usar nuestro derecho a replica por una situación puntual. Hoy miércoles salió publicada una columna de opinión titulada “El candor provinciano del festival de Viña” de autoría del periodista Marcelo Contreras en la sección “Culto” de La Tercera, a propósito del lanzamiento oficial del próximo Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, recientemente efectuado el día martes.

Salvo por el sarcasmo que es tan habitual encontrar en las columnas de opinión en el último tiempo, no había nada fuera de lo normal en el articulo, hasta podría reirme de ciertas situaciones descritas en el mismo. Sin embargo, la situación cambió cuando se refiere a los “rifleros”, una especie que abunda en las grandes coberturas periodisticas. Cito textual: Lo que nunca cambia son los “rifleros” —gente que ejerce el periodismo sin haber estudiado—, pero luego me entero que ya no se les dice así sino el elegante y eufemístico “comunicadores”’.

Con todo el respeto que me merece el colega por el sólo ejercicio de la profesión, y sin desconocer el hecho que los “rifleros” es una realidad ineludible que hay que enfrentar de alguna manera, la definición descrita anteriormente no sólo está lejos de la realidad, sino que raya abiertamente en la discriminación.

El verdadero problema de los “rifleros” no es si tienen título o nivel de estudios alguno, sino que inventan medios que no existen, se acreditan (nadie sabe cómo) en coberturas periodísticas importantes y lo más terrible de todo: se dedican a sacarse fotos con los famosos y arrasan con cuanto cóctel tienen a su alcance, pero no graban ni una cuña ni escriben una sola línea de crónica. Y son precisamente estos los que no solo enlodan el trabajo diario de medios como Cadena Chile, sino que también la labor periodística en general.

Por otro lado, le tengo mucho aprecio y respeto a los periodistas, no solo muchos de mis amigos son periodistas, sino que trabajo día a día con ellos. No obstante, tener un título no te hace superior a los que no lo tienen. Mi único cartón en esta vida es de Locutor Profesional, sin embargo he sido capaz de entrevistar a todo tipo de personalidades, desde artistas a autoridades de gobierno. Me formé en la prestigiosa Escuela de Locutores de Chile y como hijo del rigor, al igual que grandes profesionales de generaciones pasadas, la práctica me la dio el oficio, la calle, el día a día. Yo mismo he corrido con grabadora en mano por una cuña, sé lo que significa andar con el tiempo en contra porque no solo hay que subir la nota a la web, sino que además hay que sacar el programa de radio, grabar el podcast y actualizar las redes sociales. Nadie me lo contó, yo lo viví, y a punta de ensayo y error.

El título solo da un respaldo, pero no te asegura tu puesto de trabajo. Es más, así como en todas partes hay buenos y malos profesionales, los periodistas no son la excepción. Conozco periodistas que son excelentes profesionales y aun mejores personas, pero también conozco algunos que dejan mucho que desear.

En una de nuestras tantas coberturas en vivo, dije precisamente a través de los micrófonos de Cadena Chile que “no hay cosa más difícil que el arte de comunicar. Es un arte. Se necesita vocación para ello. No importa qué titulo tengas en la vida. Comunicar es un arte complejo, y no todos tienen la vocación para hacerlo, y sin duda todos y cada uno de quienes componemos Cadena Chile si hemos estado aquí es porque cada uno de nosotros hemos tenido la vocación de comunicar por sobre todas las cosas, cada uno dentro de su propia trinchera, dentro de sus propias capacidades, pero todos hemos tenido el don, el talento de comunicar”.

Sabemos que el golpe no va hacia nosotros, pero recogemos el guante, no solo a título personal después de cubrir por años y hasta el día de hoy varias jornadas del Festival de Viña del Mar, Teleton y Procesos Eleccionarios de diversa índole, sino también a nombre de un equipo compuesto tanto por profesionales con titulo como por colaboradores de buena voluntad que se forman en las comunicaciones bajo nuestro alero, y por supuesto a nombre de los medios asociados que nos respaldan y creen en nuestro trabajo por años, y finalmente a nombre de nuestra audiencia como nuestros seguidores en redes sociales. Todos ellos pueden dar fe y testimonio que no solo somos profesionales, sino que también, y por sobre todas las cosas, comunicadores de tomo y lomo.

Respeto, es lo único que pedimos. Y para eso no se necesita un título.

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