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Expresidente Lula se entrega a la policía brasileña para cumplir condena por corrupción

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se entregó el sábado a la policía tras abandondar la sede de un sindicato de trabajadores metalúrgicos donde se había refugiado, luego de agotar todos los recursos legales para evitar su detención tras una condena 12 años de cárcel por corrupción.

Después de pasar dos noches en las oficinas del sindicato donde empezó su carrera política, situadas en una zona industrial de Sao Paulo, el líder izquierdista anunció en un emotivo discurso a sus partidarios que se entregaría a las autoridades, aunque siguió alegando inocencia.

El popular exmandatario ahora será llevado a una prisión en la ciudad sureña de Curitiba, donde empezará a cumplir su condena de 12 años por recibir sobornos de empresarios a cambio de facilitar contratos con compañías estatales.

Ante un confinamiento que echa por tierra su ambición de volver a la presidencia de Brasil este año, Lula afirmó en su discurso que el juez que lo condenó mintió e instó a sus seguidores políticos a mantenerse en la lucha.

“Voy a cumplir con el mandato y cada uno de ustedes, todas las voces de aquí, se van a transformar en mí y van a hacer lo que tienen que hacer”, dijo Lula previamente en el día tras una misa en honor a su esposa fallecida en la sede del sindicato metalúrgico en Sao Bernardo Do Campo.

Más tarde, sus seguidores se siguieron agolpando en las afueras del recinto e impidieron por varias horas que la policía ejecutara el arresto. Lula salió entre la multitud para subirse a un vehículo de los efectivos en medio de una gran algarabía pública.

El encarcelamiento de Lula remueve a la figura más influyente de la política brasileña de la campaña para las elecciones presidenciales de este año en las que destacaba como favorito, dejando la contienda abierta y fortaleciendo las chances de otros aspirantes, de acuerdo a analistas y enemigos políticos.

También marca el fin irrefutable de una era dominada por políticos de izquierda en Brasil. Aún así, la gran cantidad de partidarios congregados en apoyo de Lula impidió que la policía tratara de arrestarlo a la fuerza, lo que refleja la preocupación de las autoridades respecto a que la situación genere una ola de violencia.

Lula fue condenado por recibir sobornos de una constructora, incluyendo fondos para la renovación de un departamento frente al mar del que niega ser dueño, a cambio a conceder contratos con compañías estatales.

“SALDRÉ FORTALECIDO”

Durante un discurso del sábado desde la sede del sindicato que lo vio nacer como líder antes de su consagración como una de las figuras políticas más populares de Brasil, Lula señaló: “Cuanto más me atacan, más cerca estoy del pueblo brasileño”.

“La historia va a probar que ellos están equivocados, ustedes van a ver que salgo fortalecido de esto y que soy inocente”, dijo Lula frente a sus fieles seguidores, algunos de los cuales acamparon la noche del viernes en las afueras del edificio sindical para apoyar a su líder.

Poco después de dar su discurso, Lula sintió un malestar y fue asistido por un médico, pero luego se recuperó, según informó la actual líder de su Partido de los Trabajadores (PT).

“Él ya está bien, fue el calor”, dijo la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann.

Previamente en la mañana del sábado, el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil Edson Fachin rechazó el último intento del equipo legal de Lula para suspender la orden de arresto. La defensa ya había perdido el viernes un reclamo ante la principal corte de apelaciones del país sudamericano.

Según la ley electoral de Brasil, un candidato no puede presentarse a comicios por ocho años después de haber sido hallado culpable de un delito. Se han hecho raras excepciones en el pasado y la decisión final la tomará el máximo tribunal electoral en caso de que Lula presente una candidatura.

Reuters

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