Espectáculos

Lo que Viña 2018 nos dejó: el balance y los desafíos del Festival de cara a la licitación

Personalmente, no me considero un erudito en el ámbito festivalero. Sin embargo, el oficio que a uno le van otorgando los años, ayuda bastante a hacerse una perspectiva no sólo de la versión que acaba de finalizar, sino que además ayuda a proyectar los desafíos que le deparan al certamen por delante.

Y a partir de los shows presentados este 2018, como de las expresiones recogidas en la conferencia de prensa de evaluación, hay mucho paño que cortar.

En efecto, para nadie es un misterio que antes de la llegada de Chilevisión (CHV), y tras los desastrosos números de rating obtenidos por la alianza Canal 13 – TVN, Viña era un producto tan caro y con poco retorno (y mediaticamente en caida libre) que simple y llanamente nadie quería tomarlo. A prueba de desmentidos, en la licitación de 2010, el propio Canal 13, que de por si llevaba su propia procesión por dentro, se marginó del proceso, mientras que TVN y Mega presentaron sus ofertas que claramente estaban por debajo de lo ofertado por la estación de calle Pedro Montt. Según consta en Mercado Público, el canal se adjudicó la concesión por el periodo 2011-2014 por la nada despreciable suma de 56.880 Unidades de Fomento. Una suma inalcanzable para los canales que participaron del proceso. Y eso sólo estamos considerando el item “Renta”, ya que hay otros items que son igual de decisivos como promoción, realización y transmisión del evento aunque estos tienen una ponderación mucho menor al item renta.

Esto último es sumamente relevante de considerar con miras a la próxima licitación, ya en curso, y que contempla el periodo 2019-2022. De hecho, fue lo que marcó la diferencia en el anterior proceso donde claramente la lucha estuvo entre Mega y CHV, aun con TVN y Canal 13 en carrera: la propuesta de Mega fue superior a la CHV en el item Renta, con 137.288 UF versus 136.488 de la misma unidad. Sin embargo, fueron los otros apartados (Apoyo de Eventos Municipales; Promoción de la Ciudad; y Promoción, Realización y Transmisión del evento) los que terminaron por inclinar la balanza en favor de CHV.

De este modo, y según consta en acta, la estación propiedad de Turner Broadcasting System pudo ser evaluado con nota 6,72, por encima de los 5,75 que logró el canal de Vicuña Mackenna.

Ahora bien, según lo que pudimos vivir en la última versión realizada, hubo señales que, al menos, hablaban claramente del “fin de un ciclo”. Lo que no quedó claro para varios en ese momento fue si fue el fin de este periodo de 4 años o el fin de una era.

Reitero, tal como lo mencioné al comienzo de esta crónica, a título personal y a partir de la experiencia adquirida en la cobertura del certamen por ya 11 años, me atrevería a decir que Turner no la tiene fácil, pero si corre con ventaja en este proceso.

¿Por qué no la tiene fácil? Porque, en medio de una industria televisiva en crisis, con pérdidas de audiencia y económicas sostenidas, todos los actores han debido reinventarse  y generar nuevos contenidos que reencanten a las audiencias y sobretodo competir con las redes sociales y las plataformas de contenidos no lineales como YouTube, Spotify o Netflix que claramente han marcado la pauta en el último tiempo, donde la instantaneidad y especialmente el “donde quieras, cuando quieras” son la consigna. Y si son gratis, mejor aun.

En ese escenario, el Festival se ha vuelto una plataforma estratégica a la hora de dar a conocer la oferta del canal de turno para la presente temporada, tan valiosa como lo era en los 90 la llamada “Guerra de las Teleseries” que luchaban punto a punto para fortalecer el noticiero central que venia inmediatamente después y preparaba la cancha para el “Prime Time”.

Pero volviendo a la pregunta, Turner no la tiene fácil porque precisamente por lo estratégico que resulta el Festival para promover la oferta programática del canal de turno, los canales van a dar, posiblemente ahora más que nunca, una verdadera batalla por hacerse del certamen. Mega ya anunció que será parte de la licitación y probablemente hará una oferta mucho más agresiva aprovechando las espaldas que tiene actualmente al alero del grupo Bethia y el soporte internacional que le brinda Discovery Networks que, no olvidemos, posee el 27,5% de la propiedad del canal de Vicuña Mackenna.

Por otra parte, y aunque no lo ha manifestado abierta y explicitamente, las señales entregadas por Canal 13 indican que también podría formar parte del proceso, pues ya “calentó” la pantalla durante la temporada estival con los festivales de Las Condes en enero y Dichato en febrero.

¿Por qué corre con ventaja? Porque a pesar del respaldo de Discovery, Mega no tiene señal internacional abierta (solo una señal en YouTube enfocada en el público del extranjero) y el target de los canales Discovery está orientado a otro tipo de entretenimiento, muy lejos del “Show Business”.

Algo parecido puede ocurrir con Canal 13: su señal internacional 13i está disponible por ahora en Bolivia, República Dominicana, Paraguay, Uruguay y Venezuela, lo que a todas luces representa un alcance muy bajo al lado del que obtienen TNT y HTV juntos (150 millones de televidentes en todo el mundo según las cifras oficiales).

Y mejor ni siquiera mencionemos a TVN. El canal público está viviendo su propia crisis a tal punto que no hace mucho el Congreso aprobó su capitalización por 65 millones de dólares, 47 millones para mantenerse operativo, de lo contrario se vería obligado a cerrar en un lapso de 6 meses, además de 18 millones para la implementación del nuevo canal cultural. Dicha crisis es la que ética y moralmente la tienen marginada del proceso por si sola, pero sin embargo posee un as bajo la manga: TV Chile. Y es que el canal público posee la única señal chilena con cobertura en los 5 continentes, por lo que no se descarta en el ambiente una eventual sociedad por parte de alguno de los interesados con “El canal de Chile” a la hora de la internacionalización del certamen, pero con todo, su audiencia aún estaría distante del alcance de TNT y HTV.

Otro factor a considerar es que ningún canal nacional posee los contactos, la influencia, la presencia internacional, el respaldo económico, el know how y la infraestructura de Turner, quienes vienen de hacerse de la licitación del Canal del Fútbol (CDF) por 15 años y de los derechos de los partidos de la Selección Chilena rumbo al mundial de Qatar 2022. En ese aspecto, y ante la clara baja disponibilidad de caja, Turner incluso en ese escenario podría darse el lujo de presentar una oferta más baja respecto a la licitación anterior y aún así ganarla.

Quienquiera que se haga de la licitación en curso, tiene un desafío no menor que ya adelantó el propio Alex Hernandez, director del certamen: seguir manteniendo a Viña como el festival más grande de Latinoamerica o escalar al siguiente nivel como el Festival latino más importante del mundo.

Otro desafío pendiente es los horarios: estamos claros que Viña no es un show televisivo más y mucho menos un recital televisado, sino una verdadera fiesta, por lo tanto sus parámetros son distintos a los de cualquier otra transmisión de gran escala. Con todo, no es posible mantener a los profesionales de la prensa acreditada despiertos hasta las 4 de la madrugada pendientes de los detalles del show si la primera conferencia de prensa al otro día es a las 11 de la mañana, considerando que algunos deben pernoctar en Valparaiso e incluso otros lugares alejados. El cansancio este año se sintió más que nunca en Viña, y se hizo notar.

El talón de aquiles sigue siendo las competencias. ¿Cómo potenciar ambas competencias? ¿Perdieron su real razón de ser o tienen alguna posibilidad de surgir considerando que Chile ganó las dos competencias este año, cosa que no ocurría desde 1998? ¿Cuanto se pierde si se eliminan de raíz como piden algunos? ¿Cómo darles el protagonismo que merecen si al mismo tiempo las competencias están saliendo en promedio no antes de las 2 de la madrugada? ¿Cuál fue la última canción que tuvo éxito verdadero y proyección internacional en las competencias? Las preguntas son muchas, y aún no tienen respuesta, de la cual debe hacerse cargo CHV o el canal que se adjudique el próximo periodo del Festival.

Factor aparte, y que si bien escapa a la responsabilidad del canal de turno, es un tema que está empezando a preocupar mucho, y no es otro que la seguridad de los medios acreditados en Viña durante el tradicional piscinazo de la elección de reyes del Festival, actividad organizada por el diario La Cuarta.

Van 2 años seguidos en que el piscinazo es interrumpido por protestas sociales, primero fueron integrantes del Campamento Felipe Camiroaga de Viña del Mar quienes en 2017 buscaban respuesta a sus justas demandas pero que desgraciadamente terminaron lanzando objetos contundentes en dirección a la piscina del Hotel O’Higgins. Esto último no es fantasía, yo mismo lo presencié estando ahí mismo, y no en vano costó la suspensión de la actividad por razones de seguridad.

Este 2018 fue un grupo de estudiantes secundarios de Valparaiso quienes arremetieron de la nada y protestaron contra la eliminación de la obligatoriedad de la asignatura de Filosofía de la malla curricular de tercero y cuarto medio. Una vez más la seguridad se vió amenazada tomando en consideración que la piscina estaba repleta hasta el borde de profesionales de prensa. Un sólo movimiento en falso y varios habrian terminado en el agua y peor aun: nadie respondería por posibles daños o pérdidas de nuestros equipos.

Incluso mejor no profundicemos la presencia de personas durante el piscinazo que claramente no tenían nada que ver con prensa y que estaban con la única intención de provocar daño. Si se nos pide someternos a un proceso de acreditación y regirnos por un estricto protocolo ¿Cómo es posible que personas completamente ajenas al desarrollo del Festival entren como Pedro por su casa durante la actividad en el O’Higgins?

En Viña nos conocemos entre todos: novatos y veteranos, y parece increíble que nadie haya reparado en ese detalle. La seguridad en ese sentido está al debe, ya que Fuerzas Especiales de Carabineros tuvo que rodear las inmediaciones del O’Higgins tras la protesta. Y en un pais socialmente en ebullición, nadie puede garantizar que estos incidentes no sigan ocurriendo. No quisiera imaginar siquiera que el día de mañana los medios acreditados simplemente dejen de cubrir dicho ritual por falta de garantías más que por una declaración de principios.

Como dijo la Alcaldesa Virginia Reginato, ha de esperarse que quien se adjudique la licitación 2019-2022 del certamen procure seguir haciendo un gran festival y sobretodo que genere solo lo mejor para los intereses de la Ciudad Jardin. Y es que a las puertas de cumplir 60 años, el Festival de los Festivales lo tiene todo para seguir creciendo y acrecentar aún más su fama en todo el mundo, pero los desafios son muchos y merecen ser abordados seriamente. Sólo asi Viña podrá seguir siendo uno de nuestros orgullos más grandes como país.

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